Prótesis y rehabilitación
Coronas, puentes y rehabilitación de boca completa sobre dientes o implantes.
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Reponemos dientes perdidos con una raíz de titanio que se integra al hueso, sin desgastar los dientes vecinos y con una corona que se ve natural.
Un implante es un tornillo de titanio que se coloca dentro del hueso maxilar y cumple la función de la raíz del diente perdido. Sobre él se atornilla después una corona de porcelana o zirconia. El resultado se ve, se siente y funciona como un diente propio, y se limpia igual: con cepillo e hilo dental.
El titanio tiene una propiedad que lo hace único para esto: el hueso crece pegado a su superficie y lo fija de forma permanente. Ese proceso se llama osteointegración y es la razón por la que un implante no se mueve como una prótesis removible.
No es solo estética. Cuando falta una pieza, el hueso de esa zona deja de recibir estímulo al masticar y empieza a reabsorberse; en pocos años puede perderse una cantidad importante de altura y grosor. Al mismo tiempo, los dientes vecinos se inclinan hacia el hueco y el antagonista —el de la arcada opuesta— se extruye buscando contacto.
Resultado: la mordida se desordena, aparecen zonas difíciles de limpiar y el caso se vuelve más complejo y más caro de resolver. Actuar antes de que eso pase siempre sale mejor.
Falta un diente. Se coloca un implante y una corona individual. No se tocan los dientes de al lado.
Faltan varios dientes seguidos. Con dos implantes se puede soportar un puente de tres o más piezas, sin necesidad de un implante por cada diente.
Para pacientes sin dientes en una arcada. Cuatro a seis implantes sostienen una prótesis que ya no se mueve al hablar ni al comer, a diferencia de la dentadura convencional.
Cuando no hay suficiente hueso para anclar el implante, se regenera previamente. Añade tiempo al tratamiento, pero permite tratar casos que de otro modo no serían viables.
No. En la zona estética siempre se coloca una solución provisional mientras el implante se integra: puede ser un provisional fijo o removible, según el caso. Se planea desde el inicio para que no tengas que salir a la calle con un espacio visible.
De entrada sí, pero implica desgastar dos dientes sanos para usarlos como pilares, y no evita la pérdida de hueso en la zona del diente ausente. El implante es más caro al inicio y no toca las piezas vecinas. Cuál conviene depende del estado de esos dientes vecinos: si ya tienen coronas o restauraciones grandes, el puente puede ser una buena opción.
Por arriba no hay límite: lo que importa es el estado de salud general y del hueso, no la edad. Por abajo sí: hay que esperar a que termine el crecimiento óseo, normalmente después de los 18 años en mujeres y algo más tarde en hombres.
El implante en sí puede durar décadas si el hueso alrededor se mantiene sano. La corona que va encima sí tiene desgaste y puede necesitar recambio con los años. La duración depende sobre todo de la higiene diaria y de acudir a las revisiones de mantenimiento.
La diabetes bien controlada no impide colocar implantes; la descontrolada sí compromete la cicatrización. El tabaco reduce de forma importante la tasa de éxito, sobre todo en los primeros meses. En la valoración revisamos tu historia médica completa y te decimos con claridad qué riesgo hay en tu caso concreto.
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Ver prótesis Prótesis y rehabilitación oralEl hueso y la encía sanos son el requisito previo de todo implante duradero.
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